Heridas abiertas

herida abierta

Hay ocasiones en las que pensamos que todo esta bien, que ya hemos superado tanto que ya no queda nada que superar.  Lo que no nos damos cuenta es que realmente estamos dejando oculta una parte de nosotros, una parte que no queremos afrontar porque es mejor pensar que todo esta bien.  Y sentirse cómodo pensando que todo esta bien.

La vida es tan singular que tiene su forma muy particular de recordarte que hay heridas abiertas que aún tienes que sanar.  Y no tiene que pasarte algo fuera de lo normal, puede ser que te des cuenta mediante una vivencia, un sueño o un pensamiento; te despiertes llorando pensando que harías ahora si estuvieras frente a una situación similar o la misma situación.

Y sí, tienes permiso de llorar en ese momento, si tú no te lo das no te preocupes yo te doy permiso. Lo que debemos de tener presente, y esto me lo digo más a mi misma pero te lo regalo si lo necesitas, es que no debemos quedarnos en las lagrimas ya que si tenemos una herida abierta hay que sanarla para cerrarla y darle amor a la cicatriz que deja, porque la misma es la huella de un hermoso aprendizaje.

Cuando estas rodeado de oscuridad no ves la luz, ni las nubes grises.  A mi me cuesta todos los días luchas con mis pensamientos, pero puedo hacerlo porque estoy consciente de ellos.  Y estoy consciente que he dejado cosas aún en la sombra que poco a poco van a salir a la luz, cuando este lista para enfrentarlas.

Frente a una herida abierta, entro en ella, pero desde una perspectiva de aprendizaje y para hacer esto tienes que estar listo para hacerlo o hacerlo con ayuda profesional, que es lo ideal.  Cuando se evalúan las experiencias no tan positivas desde una perspectiva de aprendizaje la visión de ellas cambia y sabes que nuevas creencias vas a integrar a su vida y de cuales te vas a deshacer.

Por ejemplo, mi tendencia ha sido a dar todo a las personas y esto ayudo a desencadenar mi cuadro depresivo.  Lo que aprendí de esa experiencia es que sí, puedo dejar que las personas se me acerquen, pero tengo que tener cuidado a quienes dejo llegar a la intimidad de mi vida, es decir, quienes van a ser mi circulo cercano.  Me lleva a reconocer estoy aprendiendo a procurar conocer bien a las personas que dejo se acerquen mucho, a ver sus valores y como estos coinciden con los míos.  La calidad de sus actos y la congruencia de sus palabras.

Las heridas abiertas nos enseñan por sí mismas como cerrarlas, pero esto lo podemos lograr cuando estamos listos para verlas.    No es fácil sentarse frente a una y comenzar a analizarla, no es fácil afrontar el dolor solo (por eso es mejor hacerlo con ayuda), pero una vez comenzamos a verla al rojo vivo va perdiendo fuerzas y sanando.  Cuando estés listo/a, comienza a reconocerlas y cerrarlas, la vida cambia cuando enfrentamos lo que nos duele.

2 comentarios en “Heridas abiertas

  1. wow me ha gustado tu entrada, y si es verdad que todos vamos sanando heridas es increíble como a veces ni te das cuenta que aun siguen ahí, es parte de un proceso divino lo llamaría de tal forma la propia vida va creando los escenarios y situaciones perfectas para cerrar círculos y obtener experiencia. Me gusto, te siguo desde Oaxaca, Mexico. saludos afectuosos, no dejes de escribir

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